Fuente: la voz de galicia, ECONOMÍA
Gobiernos árabes controlan tres grandes empresas españolas y tienen acciones en dos más
Tienen dinero a mansalva. Tanto como para pagar el rescate a la banca española en solo 40 días. Así, en ese santiamén podrían reunir los 40.000 millones de euros que le han prestado a España los socios europeos para sanear las finanzas privadas a cambio de sangre, sudor y lágrimas. Pero esa no es su labor. Su objetivo es invertir en negocios estratégicos y florecientes para obtener más poder y ganancias. El oro negro reporta a los países árabes unos ingresos diarios de unos 1.000 millones. Dinero del petróleo a espuertas que ha servido a esos Gobiernos para aterrizar en algunas de las principales empresas energéticas de España. Eso sí, siempre desde la discreción y el sigilo. Por eso, muchos se quedarán boquiabiertos cuando lean que la Compañía Española de Petróleos, o sea, la mítica Cepsa, hace tiempo que ha dejado de hacer honor a su nombre y que el 100 % de su capital es del Gobierno del emirato de Abu Dabi, que se hizo con el control total de la compañía en agosto del 2011 a través de IPIC (International Petroleum Investment Company). Esta sociedad, constituida en 1984, está especializada precisamente en inversiones en el sector energético extranjero. También está presente en el accionariado de Energías de Portugal (EDP).
El caso de Cepsa es el más extremo. Pero no es único. Sociedades árabes tienen el control de otras dos compañías españolas del sector de la energía, Iberdrola y CLH, y están presentes en dos más, Enagás y Gas Natural Fenosa.
Abu Dabi: En Cepsa y CLH
El emirato de Abu Dabi es accionista único en Cepsa y a través de esta empresa controla el 14,15 % del capital de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), que tiene el monopolio en España en el almacenamiento, transporte y distribución de combustible.
Catar: En Iberdrola
El mismo año 2011 en que Abu Dabi lanzaba una opa sobre Cepsa (expulsó a la francesa Total), el vecino emirato de Catar le echó el ojo a la eléctrica vasca por excelencia, Iberdrola, y se hizo con el 6,3 % del capital. En los últimos meses se ha convertido en el accionista mayoritario con el 8,3 %. ACS mantiene el 6,2 %; Bankia, el 5,2 y Kutxabank, 4,9 %.
Omán: En CLH y Enagás
El sultanato de Omán entró con el 5 % en Enagás, el gestor técnico del sistema gasista y transportista único de la red troncal primaria de gas natural en España. En la actualidad mantiene ese mismo porcentaje; es el socio mayoritario junto a Kutxabank, que dispone de otro 5 %. Además, Oman Oil es el segundo dueño de CLH con el 10 % del capital.
Argelia: En Gas Natural Fenosa
La empresa estatal argelina Sonatrach, o Société Nationale pour la Recherche, la Production, le Transport, la Transformation, et la Commercialisation des Hydrocarbures, aumentó recientemente su participación en el capital de Gas Natural Fenosa (GNF) al pasar del 3,8 % al 4 %. Su peso está muy alejado del que mantienen los auténticos dueños de GNF: La Caixa, con un 35 % de las acciones, y Repsol, con el 30 %. Pero los lazos de Sonatrach con la compañía galaico-catalana van más allá de quién manda en los consejos de administración, pues acaban de firmar un contrato de suministro de gas durante casi dos décadas. Comparten, además, el proyecto del Medgaz, el gasoducto que unirá España con Argelia, en el que también participa Cepsa. Iberdrola y Endesa acaban de vender sus participaciones en esa infraestructura a favor de Cepsa y Sonatrach.
Los tentáculos árabes acaban, de momento, ahí, en las grandes empresas del sector energético, entre las cuales se encuentran Endesa, Repsol y Red Eléctrica. La primera está en manos de la compañía pública italiana Enel, que posee el 92 %; las dos últimas son todavía españolas. El principal accionista de Repsol es Caixabank, con el 12,9 % del capital, aunque un fondo de Singapur (Temasek) posee el 6,293 % de la petrolera. Por encima de él están Sacyr (9,5 %) y Pemex (9,4 %). Red Eléctrica es en un 20 % propiedad aún de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales.



Al no ser empresa española se pierde la sensibilidad de sostenibilidad de de la economía del país natal, solo contemplan la rentabilidad pura y dura, los beneficios se trasladan al país inversor, o a lugar que mas interese.
ResponderEliminarPara ello incluso se desintegran las estructuras laborales de décadas, a cambio de obtener más beneficios, y cuando aún no hemos corregido los efectos negativos que produjeron las segundas tablas salariales en la cuales se pagaban a los nuevos trabajadores de una empresa de forma diferente, menos por supuesto, en estos días se están dando pasos para una situación mucho peor, parte de los trabajadores de empresas económicamente rentables se trasladan a empresas de servicios creadas al efecto, por supuesto con convenios que tiene condiciones laborales de supervivencia para los trabajadores, y aun cuando a los trasladados de empresas rentables se les aplique casi todas sus condiciones laborales de empresa de origen, a sus sustitutos por relevo generacionales no, esto es lo que está pasando.